Las redes sociales se han convertido en nuestra segunda casa y esto es aún más cierto para los adolescentes que encuentran ahí un refugio. Pero una casa debe protegerse para que no entren personas no deseadas, o para evitar que alguien pretenda que es suya y nos eche. Todas las redes sociales tienen sus propias herramientas para que las configuremos según la seguridad y privacidad que creamos necesarias, pero no está de más tener claros también algunos conceptos genéricos para que la seguridad se convierta en un “modo de vida” cuando estamos en Internet.

Contraseñas

Screenshot_4A día de hoy, las contraseñas siguen siendo la base de la protección de nuestros sistemas informáticos. Y su mala gestión es la puerta de entrada de muchos ciberataques. Mientras esperamos a la aplicación masiva de otros sistemas complementarios, como podría ser reconocimiento facial, es importante aprender a crear contraseñas de calidad.

Hasta ahora se creía que una contraseña debía tener una combinación de números, letras y signos, todo mezclado, y debía cambiarse con asiduidad.

Las nuevas recomendaciones dicen que es mejor crear contraseñas muy largas, mejor si son frases de cuatro, cinco o seis palabras. Y no es necesario mezclar letras con números y signos. Pueden ser solo letras, o solo números, pero muy largos. Evitar en lo posible el llamado lenguaje “élite”, que sustituye las letras por números, como las A por 4, porque los “malos” ya lo saben y lo tienen en cuenta cuando intentan romper una contraseña.

No hay tampoco necesidad de cambiarlas cada dos por tres, sólo cuando pueda haber sospechas de que la contraseña ha sido comprometida. La recomendación que sí se mantiene es no repetirlas: usar una contraseña distinta para cada cuenta.

Aquí puedes encontrar más indicaciones para crear una contraseña segura y lo que es igualmente importante: poder memorizarla. El problema viene cuando ya no tenemos solo una, sino decenas de contraseñas. Entonces es imposible guardarlas todas en la cabeza y se impone usar una aplicación, el gestor de contraseñas, donde podemos almacenarlas en nuestro ordenador de forma cifrada. Hay diversos gestores de contraseñas en el mercado, gratuitos y de pago, para usar tanto en el ordenador como tablet y teléfono móvil.

Dirección de correo

Las redes sociales suelen pedirnos una dirección de correo como nombre de usuario. La elección de la misma es también importante: es mejor usar una dirección de correo que sea poco conocida. De esta forma, si alguien intenta hackear nuestra cuenta tendrá el esfuerzo añadido de descubrir qué dirección de correo estamos usando como usuario.

Hay que tener cuidado con que la dirección de correo no esté ya “fichada”: si la usábamos en una red social a quien han robado sus bases de datos, es posible que esté siendo vendida en algún “paquete de datos” en el mercado negro. Para saber si nuestra dirección de correo está “limpia” y ningún delincuente conoce su existencia, podemos buscarla en el servicio Have i been pwned?

Si encontramos ahí nuestra dirección, es mejor desecharla y usar una “limpia” en nuestras cuentas en redes sociales, como mínimo las más susceptibles de ser hackeadas. Asimismo, igual como pasaba con las contraseñas, es mejor no repetir direcciones de correo en las distintas cuentas de redes sociales.

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Hoy en día la mayoría de servicios en Internet ofrecen una “capa” más de seguridad: la autenticación de doble factor. ¿Cómo funciona? Es tan sencillo como indicarlo en la configuración de la cuenta. Entonces, cuando queramos entrar en ella daremos primero nuestra contraseña. Después, la red social nos mandará un SMS al teléfono móvil, con un número de varios dígitos que debemos introducir para completar el acceso.

Como decíamos, es tan sencillo como entrar en la configuración de seguridad de la cuenta y activar la autenticación de doble factor, que precisará que demos un número de teléfono. Nada más.

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“Phishing en adolescentes”

El “phishing” es un engaño muy extendido en Internet. Los hackers lo usan para robar cuentas. Y, en alguna ocasión, detrás de phishing se esconden adolescente que utilizan estas cuentas para gastar bromas e incluso  puede haber detrás un caso de ciberbullying.

Si quieren hacerte phishing te mandarán un mensaje de correo que simula proceder de una red social, muchas veces copiando al detalle el diseño de sus mensajes. La excusa puede ser que alguien ha intentado entrar en tu cuenta y te piden que mandes tu contraseña por correo, o que vayas a una web también falsa y la introduzcas allí. Cuando tenga tu contraseña, tienen tu cuenta.

La prevención ante esto es pensar dos veces ante una demanda de este tipo. Las redes sociales no piden nunca que les mandemos la contraseña por correo. Y si un mensaje nos pide que vayamos a una web, siempre es mejor no seguir el enlace que se nos ofrece, sino entrar a la red social por la entrada principal, y comprobar si tenemos alguna notificación en este sentido.

Virus

Screenshot_5Un vídeo o una imagen en Facebook pueden tener un virus dentro, que entrará en tu ordenador nada más pinches en este vídeo o imagen. Hay que ir con cuidado, sobre todo si son videos o imágenes que mandan personas que no conoces. Es muy importante comprobar la extensión del supuesto vídeo o foto, ver si realmente es un .jpg o .png, o quizás es un .exe (¡alarma roja!).

Nunca pinches en enlaces, vídeos o imágenes que puedan parecerte sospechosos, aunque los mande un amigo. Elimina las aplicaciones y extensiones que no utilices o no hayas instalado. Y por supuesto mantén siempre tu navegador y antivirus actualizados.

Privacidad

Dedicar cinco minutos a configurar bien la privacidad de nuestra cuenta es una importante inversión en seguridad. Aquí te contamos cómo:

Configuración de seguridad para Youtube e Instagram

Configuraciones de seguridad para Skype, Viber y WhatsApp

Configura la seguridad de tus hijos para Facebook y Twitter

 

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