Poner límites a un adolescente en su uso de Internet no es tarea fácil. Al apego que demuestran por las redes sociales se suma el desconocimiento por parte de los padres sobre cómo educar en este nuevo contexto. Carlota Iglesias, psicóloga y terapeuta familiar, considera como principales peligros que acechan a los adolescentes la adicción al móvil, el ciberacoso, los robos de identidad, los problemas relacionados con la familia o los amigos y la falta de identidad. Hablamos con ella.

– ¿Dónde hay más peligro para los adolescentes en la red?

– En todas partes porque si no ponemos límites ni les educamos para que tengan una conducta sana, peligra su salud. Y no vale solo prohibir: si como adulto no sé gestionar el móvil o las redes sociales de mi hijo, es necesario que me informe y me forme para poderles educar.

– ¿Cuándo debemos preocuparnos?

– Los niños suelen engancharse más a los videojuegos y las niñas, a las redes sociales. A nivel externo, podemos ver que pasan muchas horas con el móvil o el ordenador, perdiendo la capacidad de realizar actividades familiares o deportivas de manera plena, disfrutando del aquí y ahora. Las relaciones interpersonales son sustituidas por las conversaciones en el teléfono o las “reuniones silenciosas”.

– ¿Y a nivel interno?

– El peligro más importante es no detectar la falta de autoestima, de confianza en uno mismo, de validación, de reconocimiento de los iguales… algo que sí encuentran en la vida virtual, en los “me gusta”, los comentarios o las comparticiones de las redes sociales.

– ¿Qué problemas derivados de Internet estáis tratando mayoritariamente en las consultas?

– Familias desbordadas, con hijos que no hacen caso de los límites que se les ponen, que pasan más rato con el móvil que estudiando, generando problemas académicos y broncas en casa. Normalmente son chicos y chicas que no se quieren a sí mismos, ni confían en ellos porque nadie ha confiado en sus destrezas, y tienen pocas habilidades sociales.

– ¿El problema es la falta de límites?

– No, porque muchas familias sí los ponen. El problema es que no son los adecuados y no ayudan a reconducir la situación. Les facilitamos un cambio de hábitos y estrategias comunicativas, afectivas y conductas claras con el uso de las pantallas en casa y en la vida.

– ¿Qué es peor, el móvil o el ordenador?

– El móvil porque son pequeños ordenadores que nos llevamos a todas partes y no sabemos salir de casa sin ellos.

– ¿A qué edad pueden tener móvil?

– Para mí es más importante la edad mental del niño que su edad cronológica y el uso que va a hacer del dispositivo. Muchas familias regalan el móvil a sus hijos sin un manual de uso interno, sin especificar sus posibilidades o para qué lo pueden utilizar y muchas familias piensan que ellos solos sabrán cómo gestionarlo, con cuatro normas básicas.

– ¿Con tarjeta o sin tarjeta?

– Es un matiz importante que los padres pueden tener en cuenta, porque determinará la relación y el uso con el móvil. Hay que pensar que los nuevos móviles ya no son solo teléfonos para hablar y seguro que hablar es de las funciones menos utilizadas por los adolescentes, que pocas veces contestan a las llamadas. El móvil es la nueva Gameboy, con acceso a Internet.

– ¿Son útiles los “Contratos de uso del móvil” o de Internet?

– ¡Sí, mucho! Son muy útiles para facilitar a las familias una base por donde empezar a pensar y crear el suyo propio, porque cada familia tiene su logística, sus necesidades…

– ¿Qué estrategias recomendarías a los padres?

– Es mucho más fácil poner límites si cuando le regalas el móvil ya explicitas que el móvil es tuyo y se lo dejas. El móvil tiene que ir con un manual de usos, límites y consecuencias.

– ¿Como por ejemplo?

– La estrategia es tratar de responsabilizar a tu hijo. Para ello, el manual de usos, límites y consecuencias debe ser pactado con tu pareja. Muchos problemas derivan por una falta de acuerdo en los padres a la hora de decidir o de marcar un estilo educativo compartido entre los dos.

– ¿Qué consejos darías a los padres?

– Antes que nada, revisar su propio uso del móvil: los hijos observan siempre, somos sus modelos. Evitar también que tu hijo duerma con el móvil en la habitación y facilitar un punto en casa para cargar los móviles, lejos de su habitación.

– ¿Y en cuanto a los contenidos a los que accede?

– Preocúpate siempre de conocer qué contenido consume tu hijo, muestra interés cuando él quiera compartir algo contigo. Muchas veces no percibimos el deseo de nuestros hijos por enseñarnos un vídeo, una canción, una imagen.

– ¿Y si detectamos un problema?

– Respira, serénate y coge un poco de perspectiva. Evita reaccionar de manera impulsiva, prohibitiva y sin criterio porque, si no, perderás toda credibilidad. Reflexiona para detectar el problema y las dificultades, qué conducta hemos tenido como padres para no poder frenar esto, qué hemos hecho y qué no.

– Parece lógico.

– Afronta el problema conjuntamente con tu pareja o con los referentes de tu hijo y explica a tu hijo lo que quieres de él. Recupera el poder de su móvil para que te sea más fácil poner límites y consecuencias a las conductas y modificar la dinámica relacional. Y, sobre todo, utiliza la creatividad para afrontar el problema. No decaigas nunca, si no podéis solos acude a un profesional que te pueda ayudar.

– ¿Prohibir es la solución?

– Nunca. Educar es la solución. Educar no es fácil pero es importante saber que educar implica decir sí y decir no y explicar por qué. Lo que hace falta es poner límites explícitos, específicos, claros, sencillos y adaptados a nuestros hijos para reconducir la situación.

– ¿Y cómo se ponen estos límites?

– Ofrecer soporte y control de manera equilibrada, ayudando a los hijos a que se hagan autónomos y al mismo tiempo responsables. Acentuando lo positivo para mejorar la receptividad. Manteniéndose firme con tono seguro, sin gritos, con gesto serio en el rostro una vez que se haya puesto el límite. Y mejor guardar distancias personales: sustituye un “quiero que dejes el móvil ahora mismo”, por un “son las 10, hora de dejar el móvil”, así la lucha está entre él y el reloj, no contra tí.

– ¿Podrías darnos unas pocas y sencillas reglas para el uso del móvil?

– Mi teléfono es mío y yo te lo presto.

– Yo siempre conoceré la contraseña.

– Si suena, cógelo, es un teléfono, sobre todo si llaman mamá o papá.

– El teléfono se apaga a las 21h y lo encendemos a las 7h.

– No irás al colegio con él, excepto los días especiales que acordemos.

– Si el teléfono se da un golpe contra el suelo, eres responsable de los costes de sustitución o reparación.

– No utilices la tecnología para mentir, hacer tonterías o engañar a otras personas.

– No envíes mensajes, correo electrónico ni digas nada por teléfono que no dirías en persona.

– No envíes, ni permitas recibir imágenes “subidas de tono” tuyas o de otras personas . Siempre es una una mala idea.

– Practica juegos de palabras, puzles o rompecabezas de vez en cuando.

– Nada de porno o de otro contenido inapropiado (drogas, explosivos…). Busca en la web información que compartirías abiertamente conmigo.

– Aprovecha este regalo para descubrir el mundo y expandir tus horizontes.

– Si te metes en un lío, te quitaremos el teléfono, nos sentaremos, hablaremos de ello y volveremos a empezar.

 

Carlota Iglesias es psicóloga y terapeuta familiar y de pareja. Docente en la Universitat de Vic (Barcelona). Lleva más de una década trabajando con niños y 8 años como psicóloga infantil, lo que la llevó a especializarse en terapia familiar y de pareja.

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