Internet es un marco incomparable para que nuestros hijos puedan aprender de todo, un vasto océano de conocimiento y de puesta en práctica de relaciones humanas a lo ancho y largo del planeta. Pero toda moneda tiene su cruz: en Internet acechan peligros como la adicción a las redes sociales, el ciberbullying, el acceso a contenidos inadecuados, el acoso sexual por parte de adultos o el meterse en líos con la Justicia. ¿Cómo podemos detectar si nuestros hijos tienen problemas?

El psicólogo José Antonio Luengo, Secretario de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y autor del informe “Ciberbullying. Prevenir y actuar”, aconseja ponerse alerta cuando veamos en nuestros hijos “signos de nerviosismo mantenido, incapacidad para concentrarse, tristeza y, en ocasiones, sufrimiento”. Además, posiblemente haya “rechazo a acudir el centro educativo, abandono de uso de los dispositivos digitales o, incluso, descenso en el rendimiento escolar y drástico cambio de conductas en sus relaciones con amigos o compañeros de clase“.

Hay que tener siempre presente, afirma Luengo, que “los signos de alarma que pueden mostrar nuestros hijos ante algún problema importante en sus relaciones con los contenidos digitales van a depender, lógicamente, de las características del fenómeno que experimentan“. Por ejemplo, en situaciones de ciberbullying “las víctimas están siendo sometidas a algún tipo de vejación, insulto, burla, humillación, desprecio o exclusión” lo que en el entorno digital significa “ser vapuleado y ultrajado en un formato de 24 horas al día y siete días a la semana, en un contexto de expansividad y difusión de la ofensa, sin control alguno por parte de la víctima“.

Otra situación, más habitual si cabe que el ciberacoso, es lo que Luengo llama “hiperconectividad”, refiriéndose al uso excesivo de los dispositivos digitales: “Vivimos hiperconectados, inmersos en una maraña de comunicaciones, redes, contactos y dispositivos; conectados a la red, a los contactos, a las noticias, a lo que pasa en el mundo; absorbidos en no pocos casos por la necesidad de conocer, de saber, de influir o ser influido; por mensajes, eventos“.

Esto genera fenómenos como el “phubbing” (de “phone” o teléfono y “snubbing” o menosprecio): interactuar con el móvil cuando estás con otra persona, ignorándoos mutuamente. La “Nomofobia” (de “no mobile phone phobia”), referida a la ansiedad que sufre cada vez más gente cuando se queda sin acceso a su teléfono móvil, o sin cobertura o conexión a Internet. También el “FOMO” (“Fear of Missing Out” o miedo de perderse algo), una sensación que sufren cada vez más personas, sobre todo adolescentes, al creer que su vida es mucho menos interesante que las de sus conocidos, dado que en las redes sociales solo se cuenta lo bueno.

Detectar este tipo de situaciones no siempre es sencillo, sobre todo cuando los adultos no ejercemos el papel de supervisión razonable de las actividades en la red de nuestros hijos“, explica el psicólogo. Y es que, añade, el acceso a Internet de niños y adolescentes “no es un juego de niños precisamente“. Pero los adultos parecemos ignorarlo y “facilitamos esta transición sin tener clara la necesidad de gestionar adecuadamente el oportuno control y supervisión que esta situación conlleva“.

Los padres deberían hablar con sus hijos al detectar alguno de estos síntomas, así como con las redes sociales implicadas para bloquear a los agresores, si los hubiere. Pero no están solos en la lucha. Todos los centros educativos disponen de un protocolo de acción en este tipo de situaciones, tal como dicta el artículo 132 de la Ley Orgánica 8/2013 para la mejora de la calidad educativa. El siguiente paso debería ser, pues, hablar con el centro escolar.

José Antonio Luengo desarrolla en su informe “Ciberbullying. Prevenir y actuar”un excelente protocolo de actuación dirigido a estas instituciones. Además, en 2014 empezó a implementarse a nivel nacional el “Plan Director para la Convivencia y Mejora de la Seguridad en los Centros Educativos y sus Entornos”, al que ya se han adherido la gran mayoría de organizaciones educativas privadas y públicas, contabilizando más de 5.800 colegios españoles.

El Plan contempla que en cada comisaría de la Policía Nacional haya un funcionario encargado de su ejecución. Su labor consiste en reunirse con la comunidad educativa para hablar de los problemas de seguridad que más preocupan, dar charlas a los alumnos y ofrecerles acceso permanente a un experto policial al que pueden consultar.

Cuando ya no hay más remedio que denunciar a la policía, todos los expertos alertan de la importancia de la recopilación de pruebas por parte de las víctimas. Como dice Luengo en su informe, “es imprescindible identificar, obtener y conservar las evidencias y pruebas del acoso, sea cual fuere la forma en que se manifiesten”. En este sentido, recientemente se presentó una nueva app para móviles, Parental Click, que facilita mucho la recolección de pruebas legales de forma que puedan ser aceptadas por un juez.

Las quejas, demandas de información y denuncias pueden presentarse en:

REDES SOCIALES:

Snapchat: Cómo bloquear a amigos

Instagram: Reporting harassment or bullying on Instagram

Twitter: How to report policy violations

Facebook: What should I do if I’m being bullied, harassed or attacked by someone on Facebook?

POLICÍA NACIONAL:

Email: correoseguridadescolar@policia.es

Web: https://www.policia.es/org_central/judicial/udef/bit_alertas.html

Más información en la web de la campaña Ciberexpert@.

GUARDIA CIVIL:

Email: proteccion-menor@guardiacivil.org

Web: https://www.gdt.guardiacivil.es/webgdt/pinformar.php

Comparte este post en redes sociales