Asúmelo: tus hijos menores de edad van a utilizar redes sociales. Ellos compartirán sus fotos, chatearán entre amigos y pasarán horas revisando perfiles de otras personas. Como no se pueden poner puertas al campo, te damos algunos consejos para que enseñes a tus hijos a hacer un uso responsable de las redes sociales.

Hay una sensación generalizada en la sociedad que precisamente “las redes sociales” parecen tener a su alrededor un halo de negatividad y peligrosidad, pero en realidad no son más que plataformas y herramientas de comunicación. ¿Se imagina alguien demonizar a un teléfono o una carta en papel solo por el hecho de que algunas personas pueden utilizar esas herramientas comunicativas para hacer el mal? Pues es exactamente lo mismo, con la salvedad de que en un teléfono la conversación es de persona a persona, mientras que en una red social es de una persona… para el mundo.

En este blog ya te hemos contado que la edad ‘legal’ para que un menor pueda abrirse un perfil en una red social son los 14 años. Pero todos sabemos que eso no es así en la realidad: niños y niñas menores de 14 años, con conocimiento o desconocimiento de los padres, ya utilizan habitualmente estas plataformas. De hecho, algunas –como Snapchat o TikTok- están bastante enfocadas a este público preadolescente y adolescente.

Que un niño quiera utilizar redes sociales no nos debe resultar extraño en la sociedad conectada en la que vivimos.

Ciertamente, que personas de esas edades, y sin haber formado ninguna imagen sobre sí mismos, se expongan al mundo y reciban influencias de ese mundo un tanto irreal, puede suponer un riesgo. Pero hay que comprender que detrás de estas dinámicas hay algo tan primitivo como la necesidad de comunicarse con sus iguales. “Está dentro de lo normal e indica un correcto desarrollo social”, explica Álvaro Ruiz, psicólogo general sanitario y psicoterapeuta. “Ahora mismo, las redes sociales y servicios de mensajería son una evolución de las distintas formas que ha tenido el ser humano para comunicarse, adaptadas a las posibilidades de nuestra época”, destaca.

Que un niño quiera utilizar redes sociales no nos debe resultar extraño en la sociedad conectada en la que vivimos.  Es algo perfectamente normal e incluso deseable: significa que tiene amigos y quiere seguir a ese grupo y tener una relación, aunque sea de convivencia “digital”. “Para ellos es muy importante la pertenencia al grupo y el reconocimiento de su grupo de referencia”, apunta Ruiz.

Cómo ganarse a los hijos para que aprendan a utilizar redes sociales

Ahora bien, una vez asumido que los adolescentes querrán utilizar las redes sociales, la labor de los padres es cerciorarse de que conocen todas las caras de estas plataformas. En realidad, para saber cómo utilizar bien las redes sociales solo hay que aplicar el sentido común. Pero es cierto que un adolescente -y, más aún, un preadolescente- quizás carece del suficiente conocimiento de la realidad como para saber hasta dónde se debe llegar. “Hay que enseñarles las consecuencias que pueden traer un uso indebido de las redes”, recomienda la psicóloga experta en relaciones familiares, Ángeles Casas, quien recomienda “poner ejemplos claros y situaciones prácticas para que lo entiendan”.

La labor de los padres es cerciorarse de que conocen todas las caras de estas plataformas.

Así, los padres no deben obviar una necesaria conversación que explique algunos aspectos básicos sobre las redes sociales y sus verdaderos objetivos como empresas que son. Se podrían resumir en una check-list como la siguiente:

  1. Las redes sociales son una herramienta para comunicar y comunicarse. Por encima de todo.
  2. Por sus características multimedia, la mayoría de los contenidos que veremos en plataformas como Instagram o TikTok serán con un enfoque positivo, entendiendo como tal la belleza, riqueza, lujo, éxito, etc. Por tanto, restringe la realidad y la condensa en su aspecto positivo, omitiendo la inevitable cara negativa tanto de esa misma realidad, como de las personas que la conforman.
  3. Estas plataformas son un negocio en sí mismas y una herramienta para que terceras personas también puedan hacer negocio. Por tanto, la realidad se verá adulterada para dirigirla hacia aquellos caminos que puedan generar mayores rendimientos económicos tanto a los propietarios de la red social, como a cuantos usuarios la utilicen.
  4. La propia naturaleza de una red social es la apertura a la globalidad, lo que implica que su uso no siempre se restringe a un grupo de personas concreto, conocido y con el cual se tienen vínculos directos. Por el contrario, cualquier persona de cualquier lugar podrá tener contacto con el usuario y sus contenidos, sea en sentido positivo o negativo.
  5. Las peculiaridades de estas plataformas y su carácter abierto pueden llegar a comprometer la privacidad, que es el derecho a mantener determinadas parcelas de uno mismo sin ser compartidas con terceros. Es prácticamente imposible mantener una plena privacidad en redes sociales, incluso restringiendo de forma extremadamente conservadora todas las opciones que se ofrezcan.
  6. Las redes sociales son también el hogar de numerosos ciberdelincuentes o acosadores. Para proteger a nuestros hijos y también a los propios equipos informáticos y teléfonos móviles es necesario el uso obligatorio de aplicaciones de seguridad. Kaspersky ofrece diversos productos de seguridad en el entorno de Windows como Kaspersky Internet Security o Kaspersky Total Security, que como su nombre indica ofrece una protección total en el ámbito familiar y doméstico. También en Android podemos proteger nuestro móvil con Kaspersky Internet Security.

Las redes sociales y la personalidad de los niños

Estos puntos no son ni los únicos ni excluyentes de otras cuestiones igualmente importantes y no tan centradas en el funcionamiento de las redes, sino en el propio funcionamiento interno de la persona que las utiliza. Es decir: su autoestima, su asertividad, sus facultades para desenvolverse en la sociedad, etc. “La autoestima del adolescente se puede ver afectada fácilmente porque la pertenencia al grupo e integrarse es vital para ellos”, apunta Álvaro Ruiz. “Las redes sociales son útiles para que socialicen, pero no deben ser el único canal, es preferible en persona”, añade.

Por eso, en ocasiones será necesario establecer unas pautas de uso de redes sociales en menores de edad, sobre todo si, en ese caso particular, se observan carencias relacionadas con un menor grado de madurez. “Creo que en un principio se deben establecer unas normas y límites ligados a la salud psicológica de sus hijos y su seguridad”, recomienda Ruiz. “Que sepa qué es peligroso, dudoso, beneficioso para ellos… Y, por supuesto, horarios de uso”, añade. Porque las redes sociales pueden resultar adictivas. De hecho, parece que están diseñadas para que pasemos el mayor tiempo posible utilizándolas.

La autoestima del adolescente se puede ver afectada fácilmente porque la pertenencia al grupo e integrarse es vital para ellos

Si queremos ser aún más previsores, sobre todo en una primera etapa, podemos recurrir al uso de controles parentales. “Permiten monitorizar qué hacen y las horas de uso de nuestros hijos, y así valorar si por sí mismos son capaces de controlarse y cumplir lo acordado”, aconseja Ruiz. Algo que al principio despertará las quejas del menor, como avanza Ángeles Casas. “Se tienden a comparar con sus iguales, pero hay que saber poner normas y cumplirlas”, apunta.

Eso sí, los padres no deberían quedarse en este punto para siempre. De lo contrario, cuando el niño o niña gane confianza en sí mismos, en paralelo la perderá con sus padres. “A medida que van creciendo hay que tener una comunicación fluida y evaluar las horas que dedican y si el uso afecta a su comportamiento, rendimiento académico, etc.”, explica.

En definitiva, parece que el uso de las redes sociales en menores de edad es una cuestión aparentemente compleja, pero que con sentido común y una labor ‘de padres’, se puede gestionar con éxito para ayudar a nuestros hijos a que ganen confianza, sepan discernir qué está bien y qué es perjudicial para ellos. Así aprovecharán el potencial de estas plataformas y sus beneficios. No hay que olvidar que estas plataformas son la antesala de los desafíos tecnológicos que aparecerán en los próximos años.

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